Ya estamos en diciembre!

Sí, no queda nada para llegar al final del cuatrimestre, ese momento en el que se juntan entregas y no te queda ni un segundo de tiempo libre…y entre el PFC y los trabajos que hay que entregar….pfff….qué bien nos vendría que el día durase unas horitas más, no?? Por lo menos a mí me daría un respiro. El problema es que cualquier cosa que tenga que ver con Autocad o 3D Max me lleva horas, aunque casi no se vea avance, enciendo el ordenador y se me hace de noche sin darme cuenta!

Pues nada, mucho ánimo a todos y un pequeño empujón más, que al final llegaremos (con la lengua fuera), pero llegaremos.

De momento, os dejo un texto que estaba leyendo para las viviendas de mi PFC, creo que no soy la única a la que le gusta la arquitectura japonesa (y tiene casi en un altar a Kazuyo Sejima, jeje):

El concepto “ma” japonés, cuyo ideograma engloba significados tales como ‘espacio’, ‘relación’, ‘intervalo’, ‘período’ y ‘pausa’, dependiendo del contexto, es fundamental para definir la idea de espacio en la cultura japonesa. En arquitectura este término sirve para hablar de la distancia o espacio existente entre dos soportes, o el espacio entre dos o más paredes, o entre las rocas del jardín, entre los edificios, pero también puede utilizarse para todo aquello entre lo que exista una relación, ya sean personas u objetos. Es esta relación entre los pilares, entre los muros, entre los vanos y lo macizo, entre unos con otros, lo que da como resultado la armonía arquitectónica.
También en la arquitectura japonesa, entre el interior y el exterior existe una relación que no es percibida como confrontación; por ello la pared carece de esa función defensiva y no es una barrera insalvable, sino que puede desplazarse para dejar paso a la directa comunicación de espacios. Por el contrario, las paredes en occidente están concebidas como barreras defensivas que separan ambientes que se sienten como opuestos. Al entender estas barreras como elementos móviles y permeables (tabiques o puertas correderos ocultos o no y/o pivotantes) se ofrece, frente a la distribución y concepto convencional, la ventaja de una gran flexibilidad y una mejor adaptabilidad de las diferentes estancias que forman la vivienda a los usos particulares de cada persona o unidad familiar.
No solamente las paredes se tratan de este modo, los elementos fijos de separación que no comunican espacios se entienden como elementos de mobiliario que pueden a su vez manipularse, transformarse y adaptarse a las necesidades de cada momento, cambiando su piel y funcionalidad según convenga…

El concepto “ma” japonés, cuyo ideograma engloba significados tales como ‘espacio’, ‘relación’, ‘intervalo’, ‘período’ y ‘pausa’, dependiendo del contexto, es fundamental para definir la idea de espacio en la cultura japonesa. En arquitectura este término sirve para hablar de la distancia o espacio existente entre dos soportes, o el espacio entre dos o más paredes, o entre las rocas del jardín, entre los edificios, pero también puede utilizarse para todo aquello entre lo que exista una relación, ya sean personas u objetos. Es esta relación entre los pilares, entre los muros, entre los vanos y lo macizo, entre unos con otros, lo que da como resultado la armonía arquitectónica.

También en la arquitectura japonesa, entre el interior y el exterior existe una relación que no es percibida como confrontación; por ello la pared carece de esa función defensiva y no es una barrera insalvable, sino que puede desplazarse para dejar paso a la directa comunicación de espacios. Por el contrario, las paredes en occidente están concebidas como barreras defensivas que separan ambientes que se sienten como opuestos. Al entender estas barreras como elementos móviles y permeables (tabiques o puertas correderos ocultos o no y/o pivotantes) se ofrece, frente a la distribución y concepto convencional, la ventaja de una gran flexibilidad y una mejor adaptabilidad de las diferentes estancias que forman la vivienda a los usos particulares de cada persona o unidad familiar.

No solamente las paredes se tratan de este modo, los elementos fijos de separación que no comunican espacios se entienden como elementos de mobiliario que pueden a su vez manipularse, transformarse y adaptarse a las necesidades de cada momento, cambiando su piel y funcionalidad según convenga…

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